El PEA advierte que para 2020 el aumento en la demanda mundial de alimentos continuará por “la irrupción de un vasto segmento de la población del mundo que seguirá mejorando su ingreso –en países como China e India–”. Cereales y oleaginosas se demandarán no sólo como alimento humano sino como forraje para diferentes tipos de ganado y también para la elaboración de biocombustibles en cortes obligatorios de la gasolina y el diésel. Se estima que en 2020 el 14 por ciento de lo producido en cereales secundarios y trigo y el 16 por ciento de los aceites vegetales se destinarán a biocombustibles, en comparación con el 10 y el 9 por ciento, respectivamente, del año 2009.
El PEA prevé que en 2020 la producción de granos llegue a 157,5 millones de toneladas, un aumento del 58 por ciento frente a 2010. La superficie sembrada sería de 42 millones de hectáreas, un crecimiento del 27 por ciento. El stock de cabezas de ganado bovino llegaría a 54 millones, una suba del 8 por ciento, mientras que la producción de lácteos crecería un 77 por ciento, hasta 18,3 millones de litros.
Las exportaciones totales del sector agroalimentario y agroindustrial pasarían a 96.611 millones de dólares, una suba de 145 por ciento. El mismo incremento registraría la venta de manufacturas de origen agropecuario, que llegarían a 64.200 millones. En tanto, las colocaciones de productos primarios crecerían un 80 por ciento, hasta 27.360 millones de dólares.
El PEA proyecta precios entre el 16 y un 40 por ciento por encima de la media de la década pasada, pero por debajo de los picos de 2008. Sin embargo, advierte que la alta volatilidad de precios y la suba del petróleo podría generar complicaciones para el sector.
FUENTE: Por Javier Lewkowicz. (Pagina/12)
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